El poder de una palabra

Una palabra bien elegida puede economizar no sólo cien palabras sino cien pensamientos.Henri Poincaré

Calígula.Albert Camus. 17 mayo 2010

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 ESCENA V
 
 
 
    HELICÓN.(de un extremo a otro de la habitación).Buenos días,Cayo. 

CALÍGULA. (con naturalidad). Buenos días, Helicón.

  Silencio
 
HELICÓN.
Pareces fatigado.
 
CALÍGULA.
He caminado mucho. 

HELICÓN.Sí,tu ausencia duró largo tiempo.

  Silencio.

CALÍGULA..Era difícil de encontrar.

HELICÓN.¿Qué cosa?

CALÍGULA. Lo que yo quería.

HELICÓN. ¿Y qué querías?

CALÍGULA.(siempre con naturalidad). La luna.

HELICÓN. ¿Qué?

CALÍGULA. Sí, quería la luna.

HELICÓN. ¡Ah! (Silencio. Helicón se acerca.) ¿Para qué?

CALÍGULA. Bueno… Es una de las cosas que no tengo.

HELICÓN. Claro. ¿Y ya se arregló todo?

CALÍGULA. No, no pude conseguirla.

HELICÓN. Qué fastidio.

CALÍGULA. Sí, por eso estoy cansado. (Pausa.) ¡Helicón!

HELICÓN. Sí, Cayo.

CALÍGULA. Piensas que estoy loco.

HELICÓN. Bien sabes que nunca pienso.

CALÍGULA. ¡En fin! Pero no estoy loco y aun más: nunca he sido tan razonable. (Pausa.) Las cosas tal como son no me parecen satisfactorias.

HELICÓN. Es una opinión bastante difundida.

CALÍGULA. Es cierto. Pero antes no lo sabía. Ahora lo sé. (Siempre con naturalidad.) El mundo, tal y cómo está,no es soportable.Por eso necesito

la luna o la dicha o la inmortalidad,algo descabellado quizá,pero que no sea de este mundo.

HELICÓN. Es un razonamiento que se tiene en pie. Pero en general no es posible sostenerlo.

CALÍGULA. (levantándose, pero con la misma sencillez). Tú no sabes nada. Las cosas no se consiguen porque nunca se las sostiene hasta el fín.(Mira a Helicón). También sé lo que piensas. ¡Cuántas historias por la muerte de una mujer!.Pero no es eso.Creo recordar, es cierto, que hace unos días murió una mujer a quien yo amaba.¿Pero qué es el amor?Poca cosa.Esa muerte no significa nada,te lo juro;sólo es la señal de una verdad que me hace necesaria la luna.Es una verdad muy simple y muy clara, un poco tonta, pero difícil de descubrir y pesada de llevar.

HELICÓN. ¿Y cuál es la verdad?

CALÍGULA(apartado, en tono neutro). Los hombres mueren y no son felices.

HELICÓN(después de la pausa). Vamos, Cayo, es una verdad a la que nos acomodamos.

CALÍGULA (con súbito estallido). Entonces todo a mi alrededor es mentira, y yo quiero que vivamos la verdad.Y justamente tengo los medios para hacerlos vivir en la verdad.Porque sé lo que les falta,Helicón.Están privados de conocimiento y les falta un profesor que sepa lo que dice.

HELICÓN. No te ofendas, Cayo, por lo que voy a decirte. Pero deberías descansar primero.

CALÍGULA.(sentándose y con dulzura). No es posible, Helicón, ya nunca será posible.

HELICÓN. ¿Y por qué no?

CALÍGULA . Si duermo, ¿quién me dará la luna?

HELICÓN (después de un silencio). Eso es cierto.

 Calígula se levanta con visible esfuerzo. 

CALÍGULA . Escucha, Helicón. Oigo pasos y rumor de voces. Guarda silencio y olvida que acabas de verme .

HELICÓN.He comprendido.

 Calígula se dirige hacia la salida. Se vuelve. 

CALÍGULA. Y te lo ruego: en adelante ayúdame. 

HELICÓN. No tengo razones para no hacerlo, Cayo. Pero sé pocas cosas y pocas cosas me interesan.¿En qué puedo ayudarte?. 

CALÍGULA . En lo imposible.

HELICÓN. Haré lo que pueda.

 Calígula sale.Entran rápidamente Escipión y Cedonia.


 

 

Albert Camus

 

            

 

 

 

 

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La leyenda del espantapájaros.Carlos Lascano. 16 mayo 2010

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www.carloslascano.com

www.carloslascano.blogspot.com

 

Palabras 16 abril 2010

Filed under: Uncategorized — elpoderdeunapalabra @ 6:38 pm

elegante

 

14 abril 2010

Filed under: Uncategorized — elpoderdeunapalabra @ 10:33 am

 Ilustración:Joe Sorren

 

La verdadera medida de la grandeza de un hombre es cómo trata a quien no puede beneficiarlo en nada.

 

-Ann Landers- 

 

13 abril 2010

Filed under: Uncategorized — elpoderdeunapalabra @ 8:37 am
 

9 enero 2010

Filed under: Uncategorized — elpoderdeunapalabra @ 2:03 pm

 

 

 

 

 

Cuando la taza está llena, rebosa.Pero cuando la taza y lo que la contiene son una misma sustancia ,entonces ¿qué?. Hay momentos en que el elixir de la vida alcanza un esplendor tan rebosante,que el alma se derrama.En la sonrisa seráfica de las Madonnas se ve que el alma inunda la psique.La luna de la cara se vuelve llena;la ecuación  es perfercta.Un minuto,medio medio minuto,un segundo después,el milagro ha pasado.Algo intangible,algo inexplicable se ha dado…y recibido.En la vida de un ser humano puede ocurrir que la luna no llegue a estar nunca llena.En las vidas de algunos seres humanos parece realmente que el único fenómeno misterioso observable es el del eclipse perpetuo.En el caso de los afligidos por el genio,cualquiera que sea la forma que adopte,nos da casi miedo observar que no hay sino un constante crecer y menguar de la luna. Más raros aún son los anómalos que,tras haber llegado al plenilunio,se sienten tan aterrados por el prodigio que representa,que se pasan el resto de su vida tratando de sofocar lo que les dió el nacimiento y el ser.La guerra de la mente es la historia de la división del alma.Cuando la luna estaba llena, hubo quienes no pudieron aceptar la oscura muerte del amenguamiento;intentaron permanecer suspendidos en su plenitud,en el cenit de su propio cielo.Intentaron detener la acción de la ley que se estaba manifestando a través de ellos,a través de su nacimiento y su muerte,en realización y transfiguración.Atrapados entre las mareas, se vieron separados;el alma abandonó el cuerpo,dejando el simulacro de un yo dividido para decidirlo luchando en la mente.Destrozados por su propia refulgencia,viven para siempre la búsqueda de belleza,la verdad y la armonía.Desprovistos de su propio esplendor,intentan poseer el alma y el espíritu de aquellos hacia quienes se sienten atraidos.Captan cada rayo de luz;reflejan con todas las facetas de su hambriento ser.Instantáneamente iluminados,cuando la luz va dirigida hacia ellos,con la misma rapidez se extiguen también.Cuanto más intensa la luz que los baña,más deslumbrantes -y cegadores- parecen.Especialmente peligrosos son para los radiantes;hacia esos luminares brillantes e inagotables es hacia los que se sienten siempre atraídos más apasionadamente…

 

Henry Miller

Sexus

 

8 enero 2010

Filed under: Uncategorized — elpoderdeunapalabra @ 11:48 am

UN SOL

 

De aquel invierno

recuerdo

que me gustaban sus ojos

-me gustaban sus ojos, horrores-

hasta la siguiente primavera

en la que iba en mangacorta

y vi sus brazos.

Y empezó a usar gafas,

para el sol.

 

Gsús Bonilla.

 

gsusbonilla.blogspot.com