El poder de una palabra

Una palabra bien elegida puede economizar no sólo cien palabras sino cien pensamientos.Henri Poincaré

9 enero 2010

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Cuando la taza está llena, rebosa.Pero cuando la taza y lo que la contiene son una misma sustancia ,entonces ¿qué?. Hay momentos en que el elixir de la vida alcanza un esplendor tan rebosante,que el alma se derrama.En la sonrisa seráfica de las Madonnas se ve que el alma inunda la psique.La luna de la cara se vuelve llena;la ecuación  es perfercta.Un minuto,medio medio minuto,un segundo después,el milagro ha pasado.Algo intangible,algo inexplicable se ha dado…y recibido.En la vida de un ser humano puede ocurrir que la luna no llegue a estar nunca llena.En las vidas de algunos seres humanos parece realmente que el único fenómeno misterioso observable es el del eclipse perpetuo.En el caso de los afligidos por el genio,cualquiera que sea la forma que adopte,nos da casi miedo observar que no hay sino un constante crecer y menguar de la luna. Más raros aún son los anómalos que,tras haber llegado al plenilunio,se sienten tan aterrados por el prodigio que representa,que se pasan el resto de su vida tratando de sofocar lo que les dió el nacimiento y el ser.La guerra de la mente es la historia de la división del alma.Cuando la luna estaba llena, hubo quienes no pudieron aceptar la oscura muerte del amenguamiento;intentaron permanecer suspendidos en su plenitud,en el cenit de su propio cielo.Intentaron detener la acción de la ley que se estaba manifestando a través de ellos,a través de su nacimiento y su muerte,en realización y transfiguración.Atrapados entre las mareas, se vieron separados;el alma abandonó el cuerpo,dejando el simulacro de un yo dividido para decidirlo luchando en la mente.Destrozados por su propia refulgencia,viven para siempre la búsqueda de belleza,la verdad y la armonía.Desprovistos de su propio esplendor,intentan poseer el alma y el espíritu de aquellos hacia quienes se sienten atraidos.Captan cada rayo de luz;reflejan con todas las facetas de su hambriento ser.Instantáneamente iluminados,cuando la luz va dirigida hacia ellos,con la misma rapidez se extiguen también.Cuanto más intensa la luz que los baña,más deslumbrantes -y cegadores- parecen.Especialmente peligrosos son para los radiantes;hacia esos luminares brillantes e inagotables es hacia los que se sienten siempre atraídos más apasionadamente…

 

Henry Miller

Sexus

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8 enero 2010

Filed under: Uncategorized — elpoderdeunapalabra @ 11:48 am

UN SOL

 

De aquel invierno

recuerdo

que me gustaban sus ojos

-me gustaban sus ojos, horrores-

hasta la siguiente primavera

en la que iba en mangacorta

y vi sus brazos.

Y empezó a usar gafas,

para el sol.

 

Gsús Bonilla.

 

gsusbonilla.blogspot.com