El poder de una palabra

Una palabra bien elegida puede economizar no sólo cien palabras sino cien pensamientos.Henri Poincaré

30 septiembre 2008

Filed under: Uncategorized — elpoderdeunapalabra @ 6:17 pm

No se si he posado simulando un robado

o si he robado posando un simulado

 

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Palabras 29 septiembre 2008

Filed under: Uncategorized — elpoderdeunapalabra @ 8:03 am

Metáfora

 

Carmen Martín Gaite

 

28 septiembre 2008

Filed under: Uncategorized — elpoderdeunapalabra @ 2:20 pm

En alas de la mentira.Radio Futura.

 

En alas de la mentira

La mentira es algo que se esconde
para no tener que existir
no hay porque desconfiar si la locura
ha decidido ya por ti.

Cierro los ojos y bailo
al borde del tejado
¿podría volar?

Ha venido un ángel, el cielo existe
ya no tengo más que perder
mis presentimientos han estado
puliendo la verdad.

Cierro los ojos y bailo
al borde del tejado
¿podría volar?

Los sueños desbordan al tiempo
que la vida no puede medir
ahora ya que importa si un día
tuviera que morir.

Cierro los ojos y bailo
al borde del tejado
¿podría volar?

Radio Futura

Esta canción se ha empeñado mirmanapequeña en que la ponga porque dice que le pega mucho al blog.

La verdad,creo que tiene razón.

 

 

Imágenes

Filed under: Uncategorized — elpoderdeunapalabra @ 11:49 am

 

Bbiyak

 

 

www.bbiyak.net

 

26 septiembre 2008

Filed under: Uncategorized — elpoderdeunapalabra @ 3:11 pm

 

 

No me salen las cuentas,

perdí alguna cifra por mi arrogancia,

y ahora me limito a contar torpemente con los dedos

los momentos en que escucho sólo aquello que quiero oir.

 

Filed under: Uncategorized — elpoderdeunapalabra @ 7:50 am

Pura apariencia

Supongo que en el principio de los principios, antes de que inventáramos el habla, que es, como sabemos, la suprema creadora de incertidumbres, no nos atormentaría ninguna duda seria sobre quienes éramos y sobre nuestra relación personal y colectiva con el lugar en que nos encontrábamos. El mundo, obviamente, sólo podía ser lo que nuestros ojos veían en cada momento, y también, como información complementaria importante, lo que los restantes sentidos – el oído, el tacto, el olfato, el gusto – consiguiesen apreciar. En esa hora inicial el mundo era pura apariencia y pura superficie. La materia era simplemente áspera o lisa, amarga o dulce, agria o insípida, sonora o silenciosa, con olor o sin olor. Todas las cosas eran lo que parecían ser por la única razón de que no había ningún motivo para que pareciesen de otra manera y fuesen otra cosa. En aquellas antiquísimas épocas no se nos pasaba por la cabeza que la materia fuera “porosa”. Hoy, sin embargo, aunque sepamos que, desde el último de los virus hasta el universo, no somos nada más que composiciones de átomos, y que en el interior, además de la masa que les es propia y les define, todavía sobra espacio para el vacío (lo compacto absoluto no existe, todo es penetrable), seguimos, como hicieron nuestros antepasados de las cavernas, aprendiendo, identificando y reconociendo el mundo según la apariencia con que cada vez se nos presenta. Imagino que el espirito filosófico y el espirito científico se manifestaron el día en que alguien tuvo la intuición de que esa apariencia, al mismo tiempo que imagen exterior captable por la conciencia y por ella utilizada como mapa de conocimientos, podía ser, también, una ilusión de los sentidos. Si bien suele aplicarse refiriéndose más al mundo moral que al mundo físico, es conocida la expresión popular que dice: “Las apariencias engañan”. O ilusionan, que es más o menos lo mismo. No faltarían los ejemplos si el espacio diese para tanto.

A este escribidor siempre le ha preocupado lo que se esconde tras las meras apariencias, y ahora no estoy hablando de átomos o de subpartículas que, como tal, son siempre apariencia de algo que se esconde. Hablo, sí, de cuestiones corrientes, habituales, cotidianas, como, por ejemplo, el sistema político que denominamos democracia, ése que Churchill decía que era el menos malo de los sistemas conocidos. No dijo el mejor, dijo el menos malo. Por lo que vamos viendo, se diría que lo consideramos más que suficiente, y ése, creo, es un error de percepción que, si nos damos cuenta, vamos pagando todos los días. Volveremos al asunto.

José Saramago

Esta entrada fué posteada el Septiembre 24, 2008 a las 10:15 pm y está archivado bajo El cuaderno de Saramago

cuaderno.josesaramago.org

 

Cabaret 17 septiembre 2008

Filed under: Uncategorized — elpoderdeunapalabra @ 6:45 am

Cabaret

La Unión